La membrana MCE ofrece capacidades de retención excepcionales, atrapando partículas y microorganismos de tan solo 0.22 μm de tamaño. Esta filtración fina ayuda a salvaguardar los instrumentos analíticos sensibles, los sistemas HPLC y otros equipos de laboratorio de la contaminación, preservando su rendimiento óptimo y extendiendo su vida útil.